Cuando el amor vuelve a tocar tu puerta.

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"¿Cómo sé que esta vez sí va a salir todo bien, que ahora sí va a valer la pena?"

  

Es la pregunta que todas nos hemos hecho alguna vez, después de habernos atrevido a AMAR, en cualquiera de sus formas y las cosas no salieron como esperábamos.

 

Bien sea porque acabaron de una forma dolorosa o traumática, o demasiado pronto o porque nunca llegan ni a nacer, el gran reto y regalo que nos presenta el AMOR es el don de ser vulnerables y dar el  salto, aún cuando no existen garantías de éxito en lo absoluto, algo que a nuestro ego y mente le aterra.

 

¿Te puedo confesar algo?

 

Yo me hago esa pregunta casi todos los días.

 

Cuando tomé la decisión consciente de abrirme a la experiencia de la maternidad, no sabía que con esta decisión, abriría la puerta a la experiencia de transformación personal más importante de toda mi vida.

 

Yo pensaba que había sido mi crisis profesional, junto con el proceso de emigración a los Estados Unidos. Please, ¡Nada más lejos de la verdad!

 

El viaje hacia la maternidad me hizo fortalecer aún más mi mentalidad de abundancia y mi fé en el campo de las posibilidades infinitas del Universo, al descubrir que solo una trompa de mis Falopio era funcional y que eso, junto con la data para las mujeres de mi edad (en ese momento 40), mi mejor/casi única opción era la reproducción asistida (IVF, idealmente).

 

El viaje hacia la maternidad me llevó a hacer un trabajo de limpieza y purificación espiritual, al serme revelado de la mano de una guía, que los miedos inconscientes y resistencias hacia la experiencia de ser madre en esta vida, eran solo el reflejo del dolor y sufrimiento de muchas pérdidas de hijos de distintas formas en vidas pasadas (entiendo perfectamente si esto no resuena contigo. Yo era igual hace unos años).

 

El día que me convertí en la mamá de Sarabeth, la hija con la personalidad dulce, alegre y sassy que jamás soñé, pero la misma que nacería con el Síndrome de Apert, una rara condición genética que nadie podría detectar antes de su nacimiento y que afectaría la perfecta formación de sus manos, pies, cabeza y paladar, me llevó a morir como la mujer que era hasta ese momento, para luego empezar de forma lenta, pero segura mi segunda Resurrección.

 

Y justo allí, terminando de aceptar, sanar y moverme hacia adelante desde esta nueva realidad, pero especialmente cuando pensé que no sería capaz de volver a abrir el corazón de esta manera, el Universo me revela que siempre tiene otros planes:

 

¡Estoy embarazada por segunda vez, también de forma natural y ahora casi a mis casi 43 años!

Y desde el día que lo supe, a pesar de mi fé, mi mentalidad de abundancia, mi conexión espiritual, mi nueva identidad y manera de ver la vida, 

 

A pesar de saber por los resultados de los incontables exámenes genéticos que me he realizado y nos confirma que esta nueva vida no tiene, al menos la misma condición de mi hija,

 

A pesar de seguir siendo testigo de un milagro tras otro en mi vida, en todo sentido,

 

Siempre llega el pensamiento: 

 

"¿Cómo sé que esta vez sí va a salir todo bien, que ahora sí va a valer la pena?"

 

Entonces respiro y me digo a mí misma:

No tienes forma de saberlo.

Y tampoco necesitas saberlo.

Porque el verdadero regalo de atreverse a AMAR no es la garantía, sino la OPORTUNIDAD de Recordar y Decidir Ser el Amor que ya eres en Realidad.

A eso fue a lo que vinimos. 

Sonrío.

Y entonces sé que todo va a estar bien, no matter what!

 

¿Estas palabras han resonado contigo?

Me encantará leer tu respuesta.

 

Liseth.

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